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viernes, 26 de marzo de 2010

ElPais.Com Realiza una entrevista a Robert


ElPaís.com tiene una extensa entrevista con Rob desde Londres. En ella habla de las fans,elacoso de los medios y sus películas.
“Las más piradas son las de veintitantos, las que todavía se creen adolescentes”, explica el actor entre risas. Enseguida recula: “La verdad es que hay pocas que estén realmente locas. He tenido contadas malas experiencias. Son sólo chicas que acampan durante días para hacer vida social. Para ellas soy algo así como una excusa. Es gente que viene de pueblos y viaja a la gran ciudad por primera vez”. Pronuncia “gente” como si se refiriera a criaturas extraterrestres. “Se sienten seguras porque se rodean de personas con sus mismas aficiones”.
En persona, Pattinson es un educado veinteañero de risa nerviosa, todavía avergonzado de ser el centro de atención. Tiende a definir muchas cosas como “raras” y, como a todo buen británico, el autobombo y los aspavientos le resultan embarazosos. Mucho se ha escrito sobre su supuesta fobia a la ducha, pero en esta ocasión tiene un aspecto fresco y huele a limpio.
Presenta su último trabajo, Recuérdame, un drama romántico situado en el Nueva York anterior al 11-S. Interpreta a un niño bien torturado por el pasado que se enamora de una compañera de universidad (Emilie de Ravin, la mamá primeriza de Perdidos). Pronto descubrirá que les unen tragedias similares. Eligió el proyecto atraído por su realismo: “Acepté antes de empezar Crepúsculo. Sabía que tenía que hacer varias pelis de una saga fantástica y me gustó la idea de un personaje y una historia tan reales. Verla es como observar un pedazo de la vida de una familia”.
Recuérdame no será el título que muestre una nueva faceta de Pattinson. El actor pasa los 113 minutos de metraje puliendo una expresión de angustia existencial parecida a la del sensible vampiro Edward. Y fumando como un carretero. “Que un protagonista fume es insólito. Pero lo que resulta más raro es que ésa será la parte más polémica del filme. Para mí es un detalle realista. Todos los chicos de veintipocos años fuman”. Pattinson admite reticente que él también es fumador.
En Recuérdame, ¡por fin!, hay sexo con su coprotagonista. Sin embargo, es improbable que estas escenas consigan poner a las espectadoras tan cardiacas como los momentos de pasión no consumada de Crepúsculo. Pattinson no notó la diferencia: “Para mí es algo parecido. Tienes que mostrar las mismas emociones. Cuando realmente amas a una persona y te acuestas con ella, siempre quieres dar algo más que sexo”. En la esquina, su representante carraspea: ¿un gesto censor o mera casualidad?
Su primera experiencia sexual —cinematográfica— tuvo lugar en Sin límites, una producción rodada en España que indaga en la relación entre Dalí y Lorca. El Pattinson prevampírico interpretó al pintor surrealista y declaró que las escenas de sexo, “rodadas en abierto con los eléctricos españoles riéndose para sus adentros”, le resultaron incómodas. También informó de que el presupuesto era tan bajo que los actores no tenían “ni tráileres”. Se le pidieron explicaciones y una disculpa.
En el mundo de Robert Pattinson, donde todo se saca de quicio y las nimiedades se convierten en exclusivas, es útil aprender el arte de decir sin decir y explicar sin mojarse. Y es que, pese a la ausencia de escándalos en su corta carrera, de que su pasado hasta puede calificarse de aburrido, los mentideros se las arreglan para producir un constante goteo de noticias.
Puede que su próxima película dé un poco de variedad a sus titulares. Rueda junto a Uma Thurman Bel Ami, una adaptación de la novela de Guy de Maupassant. “Nunca había leído literatura francesa, y ahora estoy muy interesado. Es increíble que la novela sea de 1885 y todavía resulte moderna”. Pattinson pondrá cara a Georges Duroy, un seductor sin escrúpulos que trepa en la alta sociedad parisién. Está emocionado con ser el malo de la película: “Es una comedia muy oscura, del tipo que normalmente no encuentras. La historia me resulta muy divertida. Aunque probablemente los demás no le vean la gracia”.

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